Gula
Cuando te sobra la falta de todo lo lindo, llegaba ella. Todas sus curvas saben a peligro, todas huelen a deseo. Ella tenía las caderas torneadas, las nalgas grandes que al caminar hacen poesía, el busto erguido que llenaba dos manos grandes, sus piernas son el sueño de la belleza latina, Gula era un vicio, el deseo desordenado por el placer, la todopoderosa diosa de la la comida y la bebida, era fiesta hasta el amanecer, bacanes completos, excesos de todo tipo. Sentir que no hay límites hacía de Gula un anzuelo para los desvalidos, el calor de hogar, la fiesta descontrolada, ella era la mujer perfecta, la trampa irresistible. Mirar a sus ojos provocaba siempre querer un poco más, un poco más de descontrol, un vicio creciente, un poco más de ella misma, más y más de ese éxtasis, de ese confort cálido. Gula, la dama de la locura en calma, lenta, un arponazo a las venas, ella era la droga, ella era el expendendio, ella era el inicio y el fin, un abrazo enorme, el desayuno en la cama, la ...