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Mostrando las entradas de octubre, 2021

Gula

Cuando te sobra la falta de todo lo lindo, llegaba ella. Todas sus curvas saben a peligro, todas huelen a deseo. Ella tenía las caderas torneadas, las nalgas grandes que al caminar hacen poesía, el busto erguido que llenaba dos manos grandes, sus piernas son el sueño de la belleza latina, Gula era un vicio, el deseo desordenado por el placer, la todopoderosa diosa de la la comida y la bebida, era fiesta hasta el amanecer, bacanes completos, excesos de todo tipo. Sentir que no hay límites hacía de Gula un anzuelo para los desvalidos, el calor de hogar, la fiesta descontrolada, ella era la mujer perfecta, la trampa irresistible. Mirar a sus ojos provocaba siempre querer un poco más, un poco más de descontrol, un vicio creciente, un poco más de ella misma, más y más de ese éxtasis, de ese confort cálido. Gula, la dama de la locura en calma, lenta, un arponazo a las venas, ella era la droga, ella era el expendendio, ella era el inicio y el fin, un abrazo enorme, el desayuno en la cama, la ...

Soberbia

 Miraba a todos desde las alturas de sus hombros, para abajo, veía a donde sentía, creía y necesitaba que estén las personas. Nada regalado, ni pobre, nada mínimamente descuidado, Soberbia era pulcra, alta, hermosa. Sus expresiones se centraban en los ojos, su boca siempre fue un punto casi inmóvil en su rostro, no hablaba con todos, no consideraba a nadie a su altura. La vida la puso en lo alto, donde los privilegios te nublan la vista y solo encuentras disciplina ante el capricho. Soberbia siempre sintió que la vida le debía algo, no en dones, o en belleza, jamás en inteligencia y tampoco en lo material, a ella le faltaba algo, un vacío que crecía en su pecho, en sus días, en sus frías expresiones y en su trato distante. Evidentemente no era una mujer sin aspiraciones, tenía sueños, muchos sueños bajo esa máscara de hielo. Ella sabía que podía salvar al mundo, que su toque era el equivalente al oro de Midas, que las bendiciones de la vida eran para Soberbia el pan nuestro de cada...