Envidia
El brillo malicioso de sus ojos centellaba silenciosamente desde atrás de una columna griega. Miraba desde lejos, con sus ojos bajos llenos de blanco, llenos de pesar por el brillo de otra mujer, su hermana. Envidia era ágil, con una escucha superior, su presencia coincidía con eventos que herían su alma cada día un poco más. "Hay personas que lo tienen todo y buscan más" decía Envidia, remordida entre sus palabras, "mi hermana, quien se sienta a la mesa primera, quien solo piensa en ella y en su conveniencia, la reina que no permite que nadie más tenga voto en las decisiones del consejo". Envidia sabía muchas cosas, deseaba muchas cosas, sus deseos le invitaban a rogar al cielo por el mal ajeno. Ella era presa de sus bajos instintos, de sus pensamientos que mataban, no se percataba que aunque todo el mundo muera a su al rededor lo que debía cambiar estaba muy en el fondo de su corazón. Su pecho era un agujero negro lleno de descontento, de felicidad falsa y de mem...