Apego Evitativo
Ella era bastante sagaz para huir, una maestra en el fino arte de la desaparición voluntaria e incluso involuntariamente también se hacía humo, pretendía ser un fantasma bastante hermoso para todos sus demonios internos. Una vez me dijo que su cerebro buscaba incansablemente explicarle cosas a sus sentimientos, éstos últimos solo deboraban a su cabeza desde adentro de forma violenta, incandescente, incansable. Pensó que tal vez su mente debía escuchar a sus sentimientos y llegar a una tregua de una inclemente guerra de varios años que parecían haber durado toda la vida. Su espacio favorito era un río, los sonidos de las hojas, el maullido de un gato negro que era parte de ella, extensión de su inteligencia y habilidad de huida, en sí misma encontró un refugio y la soledad se volvió consejera y una amiga bastante fiel en realidad. Su frustración a la vida tal y como la conocía la volvió un agente despechado de una sociedad inhumana y enferma, una outsider, una ama...