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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

Pereza

Luces como luce el domingo amada Pereza, una nena que era presa de sí misma, de las circunstancias, que se hartó del bullicio, que sirve para recargar de energía a pesar de nunca tenerla. Pereza era la madre de todos los vicios y todos los vicios eran Pereza. Nació por hastío, en esa edad adolescente en la que ya no quieres levantarte de la cama. Creció en medio de las frustraciones del no poder cambiar nada, mucho menos poder cambiarlo todo...  A ella no le interesaba mover un dedo, se volvió una mueca al amanecer, se volvió la mala postura para sentarse, se convirtió en el silencio ante la lucha, en la negativa máxima a la diversión, en la mirada gacha para no conocer personas, para no conocerse a sí misma, para permanecer dormida, frágil, inmutable. Pereza se encontraba con Estímulo a veces, quien le motivaba con desesperación, quien quería verla jugar de nuevo y salir limpia, guapa, completa a la calle, con quien quería hablar sin ser respondido con monosílabos. Estímulo le pre...

Ira

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Te llamaría de alguna forma fuerte, serías un temblor a la madrugada, un fuego que baja a mis piernas y sube hasta mis ojos tornándolo todo a un rojo intenso. Eres un calor que me hace explotar, que regurgita desde mi estómago, que acelera mi corazón, que hace que mis pupilas crezcan a tope. Mi ira, un fenómeno que me mueve todo, que me deja temblando, que me ha hecho gritar, llorar, reír, romper cosas, que me ha salvado de tanta gente abusiva, que se ha vuelto más justa con el tiempo, ira nació un día, no recuerdo cuando fue, seguramente en un momento en donde todo confluyó para que aparezca. Los humanos no estamos locos, tenemos sentimientos son procesar a la que llaman locura. Ira llegó a la vida en un día de locura, un día en los que parece que la vida no tiene sentido, ira era muy chiquita, no aparecía siempre, hablaba a veces y se calmaba después de sus enojos, de cositas que le cagaban el día pero que al final de cuentas eran más las cosas buenas.  Ira fue creciendo año a añ...

Bienvenidxs al espacio de reflexión de una treintona que no quiere caer en crisis gástrica por no decir todo lo que le pasa. Con el pasar de los años he ido callando más cada día, a veces es por hastío y pereza de intentar explicar algo a personas que no, personas que nada tienen que ver con mi proceso de aprendizaje y de vida mucho menos. Otras veces es por cínica, prefiero callar antes de lanzar mi cinismo, mi ironía y responder de forma sarcástica algo que me parece obvio.  El silencio ha ido viniendo a mí en forma de respeto, en forma de tolerancia, vino en forma de "educación", de esa que te enseñan en el trabajo las personas que no sonríen nunca, el silencio me llegó como soledad y abstracción, llegó como atardeceres enteros en los espacios que han sido mi casa, el silencio nunca pudo callar a mi cabeza, a esos pensamientos que siempre fueron como un rápido de río, ahora el río es demasiado caudaloso, violento, sonoro, a veces es un río tormentoso, otros días se seca, u...