Pereza
Luces como luce el domingo amada Pereza, una nena que era presa de sí misma, de las circunstancias, que se hartó del bullicio, que sirve para recargar de energía a pesar de nunca tenerla. Pereza era la madre de todos los vicios y todos los vicios eran Pereza. Nació por hastío, en esa edad adolescente en la que ya no quieres levantarte de la cama. Creció en medio de las frustraciones del no poder cambiar nada, mucho menos poder cambiarlo todo... A ella no le interesaba mover un dedo, se volvió una mueca al amanecer, se volvió la mala postura para sentarse, se convirtió en el silencio ante la lucha, en la negativa máxima a la diversión, en la mirada gacha para no conocer personas, para no conocerse a sí misma, para permanecer dormida, frágil, inmutable. Pereza se encontraba con Estímulo a veces, quien le motivaba con desesperación, quien quería verla jugar de nuevo y salir limpia, guapa, completa a la calle, con quien quería hablar sin ser respondido con monosílabos. Estímulo le pre...